Por: Liliana Llanos
Facilita y permite
que los actos de una persona se basen en principios y valores, lo que redunda
en beneficio propio y de la sociedad. Se trata de la ética, conducta fundamental
en toda actividad humana que promueve los comportamientos moralmente correctas
que deben tener los individuos entre sí. No obstante, en el ámbito profesional,
la ética busca regular las actividades que se realizan en el marco de una
profesión; pero cuando ésta no se aplica de manera correcta, puede afectar
negativamente a otros. Por ello, la instauración de códigos deontológicos o
disciplinarios en el trabajo resultan claves.
"Un
profesional que no es ético puede generar consecuencias negativas en la vida de
otras personas. A modo de ejemplo, si se es médico, abogado o político, se
puede cambiar el destino de esa persona, de la familia y de la sociedad",
dice Regina Zambrano, catedrática de Responsabilidad Social y Legislación
Empresarial de ESPAE-ESPOL.
Para César Arjona,
profesor de ESADE, la violación de códigos deontológicos afecta a la totalidad
de la vida laboral y profesional, "ya que tales comportamientos pueden
acarrear sanciones graves e incluso la expulsión de la profesión",
asegura.
Agrega que no ser
ético o trabajar en un entorno que no lo es "puede generar en grado
variable consecuencias de todo tipo: problemas personales o de conciencia,
falta de sentido del propio trabajo y, por supuesto, perjuicios de reputación
para con colegas, clientes o la sociedad en su conjunto".
De acuerdo al
académico, si bien en términos generales la ética se aplica en la actividad
laboral, es muy difícil afirmar que el comportamiento moralmente correcto de
los profesionales - más allá de lo que digan los códigos deontológicos- es
frecuente.
"En general la
ética profesional sí se aplica, dado que si existiera una inaplicación
generalizada, es decir, si los profesionales actuaran por definición de manera
inmoral, sería muy difícil que las profesiones pudieran ni siquiera
funcionar", comenta Arjona.
Sin embargo y pese
a que en todas las profesiones debería ejecutarse, el especialista sostiene que
la necesidad de ser ético es más obvia en "aquellas que se ocupan de un
bien público fundamental, como puede ser la salud, la educación, la justicia o
el acceso a la información".
En concreto,
enfatiza el experto español, "hay que prestar especial atención a aquellas
profesiones que por su propio contenido exigen al profesional actuar de maneras
que pueden ser éticamente problemáticas. El ejemplo más claro tal vez sea el de
los abogados, cuyo principal deber es la defensa de los intereses de su
cliente, intereses que pueden estar enfrentados con el interés general de la
administración de justicia", señala.
Formación académica
De acuerdo a
Zambrano, de ESPAE-ESPOL, si bien la ética con sus principios y valores es
eterna, irrenunciable y necesaria, "es influenciada por la moral y sabemos
que la moral cambia y se transforma acorde con las circunstancias de la vida
misma".
Por otro lado,
afirma la experta, la influencia de las nuevas tendencias de la ética actual
también han transformado decididamente los aspectos más importantes de la vida:
religión, costumbres, política, estética, entre otros. De ahí que la enseñanza
de esta conducta sea fundamental, sobre todo en las academias insertas en
sociedades pluralistas.
"La formación
académica sobre ética es indispensable para los profesionales porque serán
éstos los que representen el futuro de esa sociedad", señala Zambrano.
Arjona, por su
parte, sostiene que este tipo de formación permite sensibilizar al profesional
hacia la dimensión ética de su trabajo, darle herramientas conceptuales para
enfrentarse a ella y ser consciente del sentido de su profesión y del papel
social que juega.
"Conocer una
teoría ética no hace que uno se vuelva mejor persona, de la misma manera que la
formación académica sobre la ética profesional no logra por sí misma que el
profesional actúe mejor éticamente", dice. "Pero este tipo de formación
sí puede ayudar a cambiar actitudes, de una manera tal vez indirecta pero
fundamental", asegura el profesor.
En ese sentido,
Zambrano destaca que la enseñanza de la ética puede ayudar a reflexionar sobre
cuál es el mejor comportamiento del ser humano, "con independencia o más
allá de la moral que nos transmitió el entorno familiar o los principios
religiosos y contribuye a dar, explicar o hacer reflexionar algo que debe
empezar desde el mismo hogar".

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