lunes, 25 de mayo de 2015

Ética ambiental una responsabilidad social

Por María Concepción Bernal



Este trabajo se orientó a La Ética Ambiental la que surge como una reflexión derivada de la relación del hombre con la naturaleza y de la preocupación de su preservación como garantía del desarrollo de futuras generaciones.



Martínez, A. (2001), define “la ética ambiental como la reflexión racional y práctica sobre los problemas derivados de la relación del hombre con la naturaleza”. Se plantea entonces una redefinición de la ética vista no sólo como ocupada de los valores y normas del ser humano, sino aplicada a su interacción con todos los seres vivos y a su supervivencia. La que evidentemente está en entre dicho si la actitud de tirar desperdicios con descuido en playas, calles, ríos, entre muchos otros, no es modificada y se comienza a valorar el ambiente como habitad y como parte de la responsabilidad social de cada uno de los ciudadanos.
Entendiéndose la responsabilidad social como el hombre actuando de manera responsable ante el ambiente que lo rodea y asumiendo una moral acorde con este. El que no acata la norma y la ley de protección ambiental se convertiría entonces en un “delincuente ecológico”. Como propuesta de desarrollo del país se propone ejecutar el código de ética ambiental adecuado a cada región, siendo los ciudadanos los gestores de su cumplimiento.
Introducción

El presente artículo constituye un breve análisis, de la situación ambiental del mundo actual. Los cambios climáticos, la contaminación, la disminución de la capa de ozono, los frecuentes y devastadores temblores acontecidos entre el año 2009 y 2010, hechos observados a nivel mundial, de los que no escapa nuestro país Venezuela, merecen que el ser humano comience a reflexionar sobre su actitud ante el ambiente. Reflexionando hasta qué punto la acción irresponsable de tirar desechos sólidos en cualquier lugar, playas, ríos, montañas, calles, carreteras, avenidas, ha servido para acelerar estos procesos. Bajo la óptica de actuar con conciencia y valorar la relación de interdependencia ecosistémica. Demandando la responsabilidad que se debe asumir para garantizar la supervivencia del humano y de otras especies en el planeta tierra. Asumiendo un sistema de gestión donde se establezca un código de ética ambiental que de respuesta a la problemática emergente que se vive en la actualidad.

Se han desarrollado dos grandes momentos, la realidad ambiental y la ética ambiental como vía para garantizar una mejor calidad de vida. Al mismo tiempo se mencionan las referencias bibliográficas utilizadas para tal fin. Esperando crear conciencia y responsabilidad de los ciudadanos ante el medio ambiente que nos rodea.



Ética Ambiental la como Vía hacia una Mejor Calidad de Vida

Maya, A. (1990) plantea “que una sociedad Ambiental, será aquella sociedad que se construya a partir de valores ético-ambientales, que implican una descentración del problema de la vida a la vida humana, y que introduzca en su ética, el respeto y la responsabilidad a todas las formas de vida y a lo que la sustenta, dentro de una perspectiva sistémica, ecológica e integral”. De acuerdo a Maya, con la emergencia del hombre del medio ambiente se inician transformaciones del medio ecosistémico. El ser humano se caracteriza por elegir las respuestas que da ante una situación determinada, justo lo que lo diferencia de los otros animales, y en esas respuestas juega un papel muy importante el libre albedrío que lo caracteriza. La capacidad de tomar decisiones, que vista como una capacidad inherente a lo humano, lleva a las culturas a construir sus formas adaptativas de manera diversa.

En este orden de ideas unas son sociedades ambientales responsables y otras no; esto depende de la mayor o menor comprensión, conciencia y amor que cada cultura tenga de las formas de ser de la connivencia, entre el hombre y la naturaleza. Maya plantea que si los problemas ambientales han emergido de las prácticas culturales, tendrá que ser en el entramado de la cultura, y en él, el entramado de valores éticos, donde se construyan soluciones que necesariamente incluyen la puesta en diálogo ambiental de aspectos políticos, ecológicos, económicos, científicos, estéticos y tecnológicos.
Ramírez, R (1990) propone tres componentes, que constituyen las bases para una ética ambiental: la libertad, la responsabilidad y la solidaridad.

Asumiendo la libertad si existe un mínimo de respeto por el suelo común, que es la naturaleza, que hace posible las acciones libres de los hombres. La libertad es la base de la responsabilidad y la solidaridad; la libertad sólo es posible si hay una comprensión consiente de la naturaleza.

La responsabilidad, común denominador de todos los pensadores ambientales, es el segundo principio que plantea, por el principio de Jonas en cuanto a que el hombre debe responder por sus actos a la vida misma.

La solidaridad es el tercer principio para la construcción de una ética ambiental. Consiste en aceptar que los otros seres vivos, humanos y no-humanos, tienen el mismo derecho a la vida que cualquier otro ser, por lo que dilapidar, tirar o subutilizar destruir, el patrimonio de la tierra, expresa una ingratitud frente a la naturaleza y arriesga su supervivencia, por ende apuntando hacia la autodestrucción de la vida misma. En este sentido se debe agregar que la solidaridad incluye igualmente el estar ligado a la protección de la madre tierra. Estableciendo conscientemente el comportamiento ético que garantiza la supervivencia, de los seres humanos y de los seres que componen los ecosistemas.



Código de Ética Ambiental una Propuesta de Gestión y Desarrollo

En el marco del proyecto de Evaluación de Impacto Ambiental en Centroamérica, se realizó en Costa Rica, el 30 de junio del 2006, el Primer Foro de Expertos sobre ética, Calidad y Transparencia en la Evaluación Ambiental. Este encuentro se realizó en búsqueda de la creación de un “Código de ética para los gestores ambientales en Centroamérica”. Bajo la responsabilidad de la Comisión Desarrollo (CCAD) y ejecutado por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Y con la finalidad de adecuarlo a cada país en particular, sin embargo es necesaria la participación de diversos actores de la sociedad en especial de aquellos que por el tipo de labor que realizan afectan o impactan la armonía del ambiente. Y que al mismo tiempo se establezcan una serie de condiciones como:

La ejecución de un código de ética ambiental adaptado a la ley y a la norma local, donde la participación de Gobernaciones, Alcaldías, empresarios y ciudadanos comunes es fundamental para facilitar la protección del medio ambiente.
Generación de un proceso que asegure el cumplimiento de las normas locales, incluyendo las relacionadas con el manejo de desechos sólidos, reciclaje, eliminación y desecho de materiales peligrosos.
Gestionar el proceso a través de entes que se responsabilicen dentro de cada empresa, negocio, comunidad, en el cumplimiento en materia ambiental y que cumplan con la capacitación de manera adecuada respecto a los asuntos ambientales.
Generar responsabilidad en los medios de comunicación masiva ante iniciativas que permitan la creación de conciencia en la ciudadanía, permitiendo el desarrollo de micros donde se contribuya a la proliferación de los valores éticos ambientales.
Promoción de la ética ambiental en los centros educativos, donde se inculque en los niños, niñas, jóvenes, adolescentes y adultos, el amor por la naturaleza y se demuestre la importancia de la educación de adentro hacia fuera del aula, la Educación País.
Fomentar el trabajo honesto y responsable hacia la solución de los problemas de deterioro ambiental, con el objeto de proteger la salud y fomentar el bienestar de la población.
Buscar el equilibrio entre los distintos aspectos del desarrollo humano y la conservación de los recursos naturales, atendiendo a los derechos de las generaciones futuras.
El ciudadano común, el que vive en el barrio, en la urbanización, en la playa, en la montaña, entre otros lugares, debe sentirse gestor del cuidado de su ambiente, la educación debe salir de los climas organizacionales, debe salir de la casa al barrio, de la escuela a la comunidad, de la universidad al país. El pensar en ámbitos específicos nos ha limitado a normas para sitios específicos, ejemplo de ello la llamada “cultura del metro”, donde las personas apenas salen de ese recinto tiran en la calle los desechos que acumularon en su travesía. Debemos comenzar a educar por el bienestar común, por el mejoramiento de la vida dentro del país, dentro del planeta tierra, dentro del mundo globalizado interactuado de manera transdiciplinaria y colocando la metacognicción o reflexión del conocimiento en cada acto de nuestras vidas. Permitiendo así, la supervivencia de la especie humana, en concordancia con su ambiente natural. Sin invadir perjudicialmente el ecosistema.

Definitivamente la contaminación causada al ambiente por la basura amenaza la vida misma y de las “Nuevas Generaciones”. “Por ellos y para ellos”, vale la pena cambiar de actitud.



REFERENCIA BIBLIOGRAFÍCA

Bernal, M. (2010). Ética Ambiental una Responsabilidad Social. Articulo Arbitrado. Venezuela: Universidad Experimental de la Fuerza Armada Nacional. Núcleo- Los Teques. Convenio UNEFA-IVIC.

Martínez, A. (2001), Ëtica Ambiental. Valladolid, España: Universidad de Valladolid.

Maya, A. (1990) Hacia una Sociedad Ambiental Sociedad Ambiental, Bogotá: Labrador.


Ramirez R (1990). La Crisis del Medio Ambiente en la Modernidad: urgencia de una nueva eticidad. En: Memorias del Primer Seminario Latinoamericano sobre Hábitat Urbano y Medio Ambiente, Bogotá: ICFES. p.p.53-58.

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