jueves, 28 de mayo de 2015

Fibra moral

DILEMA DE LA PRÁCTICA

Por Henry Boys Loeb, Presidente Fundación Soñando Chile
El mundo atestigua una crisis política endémica. Ahí donde la ideología reemplaza a las ideas, la demagogia hace lo propio con la democracia y la patria, necesitada de buenos liderazgos, se convierte en terreno fértil para caudillismos inocuos, saturados de promesas grandilocuentes que alucinan a la multitud conduciéndola al abismo.
Absolutamente todos y cada uno de los conflictos intestinos de los países de América del Sur durante el siglo XX han comenzado por estos síntomas y han tenido que llegar a encontrar el remedio, de manera inexorable, en las revoluciones violentas. Las balas han demostrado llenar el vacío que dejan las palabras y la sangre derramada tras su paso lega huellas que ni el verso más noble consigue borrar.
¿Pero de qué se trata realmente la crisis? ¿Cuál es la raíz del problema?
La verdad no es muy compleja y se podría resumir en la palabra coherencia. ¡El Papa Francisco no se cansa de repetirlo! En su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, llama al pueblo cristiano a reconsiderar los mecanismos de evangelización y, para sorpresa de muchos, sitúa a la política como un eficaz camino para comunicar el evangelio, manifestando que esta es una de las “más preciosas formas de caridad”. Nos dice Francisco:
“La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de caridad, porque busca el bien común. ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!”.
¡La política como una forma de caridad! ¡La política como un mecanismo para evangelizar! Qué fenomenal y transformador mensaje revolucionario. En un mundo en dónde se la considera más un “servirse” que un “servicio”, estas sencillas palabras producen un eco que hace tambalear los cimientos mismos sobre los cuales se edifican las premisas filosóficas que sostienen la incoherencia de muchos líderes contemporáneos.
Por un lado, están quienes niegan con fervor la posibilidad de un ideal, presentando la realidad como un constructo relativo a la aproximación subjetiva de cada individuo sobre la misma y, si bien esta teoría encuentra múltiples adherentes en su formulación inicial, cuando el “todo es posible” se particulariza en el “puedo hacer lo que quiero” y se lleva a la práctica, las libertades comienzan a colisionar.
Este es el caso de quienes promueven el aborto, el matrimonio homosexual o tantas otras cuestiones que riñen con la naturaleza del hombre y su objetividad, puesto que si toda libertad es absolutizada, de consiguiente desaparece toda libertad.
Del otro, encontramos a la naturaleza del hombre y a sus promotores, quienes sostienen que si bien es cierto y legítimo que cada persona detente un acercamiento particular y subjetivo respecto de la realidad que la circunda, no es menos cierto que esa realidad, no obstante la percepción sensitiva o emocional del sujeto, es única, objetiva e invariable. Nadie podría sostener en su sano juicio, por ejemplo, que a causa de la sordera del sordo o de la ceguera del ciego, las cosas no produzcan sonido o estén ocultas a la vista del ojo sano.
En otras palabras, los naturalistas reconocen y admiten como válido un concepto objetivo de bien y de mal; no todo es relativo, puesto que debe respetar tanto la propia naturaleza como la naturaleza ajena, arribando a un contenido íntegro, justo y efectivo para los conceptos de igualdad, bien común o personalidad, entre tantos otros.
Y aquí es donde se comprende el dilema.
Quienes adhieren a la primera corriente, los relativistas, al constatar el descontento producido por las consecuencias prácticas de sus planteamientos, optan por comunicar la teoría y callar la práctica, mintiendo. Prometen la máxima libertad individual pero olvidan puntualizar que, en el camino para obtenerla, cada persona tendrá que lidiar con la odiosa tarea de hacerla valer por sobre otra persona, que también persigue de manera absoluta su propio bienestar. Es una utopía irrealizable.
Por otra parte los naturalistas, convencidos y con justicia de la veracidad de sus planteamientos, prometen un ideal. Buscan que la persona humana y su naturaleza se constituya en el centro de la política social; anhelan con veracidad ciudadanos nobles, respetuosos de sí mismos y de su entorno; tienen la mirada puesta en la verdadera felicidad, la trascendente, que reconoce que el hombre no es sólo materia sino que tiene un espíritu que lo eleva, esa felicidad que no muestra caminos fáciles pero sí caminos de paz.
El problema con ellos es otro: muchos no consiguen pasar del discurso a los hechos. Aquí podemos situar a los que llevan una vida pública de mártires y una vida privada de tiranos, los falsos santos, esos que llegan a los altares mucho antes de su muerte y caen de forma estrepitosa al breve andar. Aprenden a duras penas que no es viable transar fines por medios porque, en aras del objetivo final –la santidad–, los medios forman parte ínsita del fin en materia moral.
Como se ve, ambos son incoherentes. Ambos horadan la importante fe pública, aquella cuota de confianza necesaria para que alguien otorgue un mandato para que otro le represente, eso que los romanos denominaban “auctoritas” y que diferenciaba a los gobernantes nobles, que lideraban moralmente a su pueblo, de quienes sólo ejercían la “potestas”, o el poder por la fuerza.
Para quienes buscan elevar la democracia –sistema político, por esencia medio– a un valor absoluto, recomiendo tomar nota de este concepto. El gran desafío para los líderes del mundo es, hoy más que nunca, el demostrar que se deben a su pueblo y, para ello, deberán encarnar una ejemplaridad personal que los haga merecedores de serlo. Al final, todo se reduce a su fibra moral.



Siete dirigentes de la FIFA, detenidos en Suiza por corrupción

CORRUPCIÓN

El Departamento de Justicia de Estados Unidos, en una maniobra sin precedentes, coordinada con el FBI y la agencia tributaria, desvelaron este miércoles en una rueda de prensa multitudinaria en Brooklyn los detalles de la acción legal contra nueve directivos de la FIFA y cinco empresarios implicados en una trama de corrupción que duró 24 años, diseñada para enriquecerse con el fútbol. Las autoridades estadounidenses esperan que este caso sirva para marcar un nuevo “comienzo” en los órganos que gobiernan este deporte
En total se presentaron 47 cargos contra los acusados, que incluyen sobornos, chantajes, fraude y conspiración para el blanqueo de dinero. Entre los acusados se encuentran Jeffrey Webb y Jack Warner, actual y antiguo presidente de la CONCACAF, la confederación que representa a la FIFA en América del Norte, Central y el Caribe. El fraude asciende a 150 millones de dólares, bajo la forma de pagos ilícitos para la obtención de contratos vinculados a los derechos internacionales de los torneos y promoción. De esa cifra, 110 millones corresponden a la Copa América Centenario
Loretta Lynch, que hace pocas semanas se estrenó como fiscal general de Estados Unidos, explicó en rueda de prensa que se trataba de una trama corrupta con “raíces profundas”, que operó de manera sistemática “durante al menos dos generaciones”. Señaló que los acusados “abusaron de su poder y posición de confianza para hacerse con millones de dólares en sobornos y a través del chantaje”. En su opinión, este tipo de actos causan un daño enorme al deporte.
Las principales víctimas, indicó, son las jóvenes ligas en los países en vías de desarrollo que se benefician de los ingresos generados por los derechos del fútbol. También los cientos de millones de seguidores que tiene este deporte por el mundo y que lo apoyan. Por eso cree que los responsable de estas prácticas deben ser sometidos ahora a la Justicia y espera que la acción legal mande un claro mensaje. También pidió a la FIFA que haga una supervisión “más honesta”.
El fútbol se adueñó así de la actualidad informativa en EE UU, pero no precisamente por los motivos que se espera de un deporte que aspira a dejar de ser minoritario. A la rueda de prensa acudieron cerca de 300 periodistas y medio centenar de cámaras. En el acto participaron otros pesos pesados de la Administración estadounidense, como el nuevo director del FBI, James Comey, y el responsable de acciones criminales de la agencia tributaria, Richard Weber.
A primera hora de la mañana, a petición de las autoridades estadounidenses, fueron arrestados en Zurich siete de los acusados de participar directamente en la trama o como conspiradores, directivos de la FIFA o dueños de compañías de márketing que se beneficiaron personalmente gracias al negocio de estos derechos: Eduardo Li, Julio Rocha, Costas Takkas, Eugenio Figuerero, Rafael Esquivel y José María Martín además de Jeffrey Webb. "Nadie está por encima de la Ley", repitió el responsable de FBI. En paralelo, se inspeccionó la sede de la CONCACAF en Miami.
Comey recordó que el fútbol es el mayor deporte del mundo y explicó que esta trama de corrupción atentaba contra los principios sobre los que se sustenta. Lamentó especialmente que este tipo de pagos ilícitos se hayan convertido en una forma de hacer negocio en el seno de la FIFA. Como añadió Weber, “los mismos líderes de la organización engañaron a los miembros que se supone representaban”. “La corrupción, la evasión fiscal y el blanqueo de dinero no pueden ser los pilares de cualquier negocio”, añadió.
Charles Blazer, antiguo secretario general de la confederación americana, aparece citado como una de las seis personas que cooperó con las autoridades para poder montar el caso y admitió su culpabilidad en la trama. También José Hawilla, de propietario de la compañía Traffic Group, con sede en Brasil. Jack Warner se entregó a las autoridades de Trinidad horas después de anunciarse los cargos. Las autoridades estadounidenses dejaron claro además que los cargos anunciados no debe entenderse como el punto y final a esta investigación que azota al fútbol.
La investigación por parte de las autoridades estadounidense se desarrolló durante 12 años. Lynch espera ahora que los arrestados puedan ser extraditados para ser juzgados en EE UU. Les garantiza que “serán sometidos a un juicio justo”. En concreto citó como los acusados usaron se posición para “llenarse los bolsillos” con eventos como la Copa América de 2016 y el Mundial de Sudáfrica.
Con esta trama, explicó, influyeron en decisiones que van desde la emisión televisiva de los partidos, dónde se celebran los torneos y hasta quién dirige la FIFA. “En lugar de promocionar el deporte, explotaron su posición a cambio de efectivo de compañías que buscaban contratos de la FIFA”, repitió el fiscal neorquino Kelly Currie al explicar el funcionamiento del fraude. Esos sobornos se canalizaron a través de intermediarios.
“Esta es la Copa del Mundo del Fraude y hoy les enseñamos la tarjeta roja”, indicó el responsable de la agencia tributaria, quien dijo que “los seguidores de este deporte “no deberían tener que preocuparse por la conducta corrupta de los directivos de la FIFA”. Para Comey, el problema de fondo es el cinismo que este caso ha mostrado domina en el negocio del fútbol, tras décadas de sospechas. Pero hasta ahora no dieron con la pruebas para actuar.
Durante la madrugada, agentes suizos detenían a los implicados en sus habitaciones del hotel de cinco estrellas Baur aur Lac, un lujoso edificio con vistas a los Alpes y al lago de Zúrich donde los dirigentes se reúnen para su encuentro anual, que arranca el próximo viernes y donde habrá elecciones a la presidencia de la FIFA.

"Es un día triste para el fútbol", ha declarado Bin-AlHussein. Tras pedir las llaves en conserjería, los agentes han ido a las habitaciones para proceder a las detenciones. El diario explica que un alto cargo de la FIFA (a quien no identifica) ha sido conducido por las autoridades desde su habitación a una puerta trasera para abandonar el hotel, permitiéndole llevar consigo su equipaje.
BIBLIOGRAFÍA: http://deportes.elpais.com/deportes/2015/05/27/actualidad/1432704892_643946.html

Dictan formal prisión a ex policías relacionados con crimen de candidato

ABUSO DE PODER

MORELIA, Mich., 27 de mayo de 2015.- La Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán hace de su conocimiento que obtuvo auto de formal prisión en contra de dos mandos policiales y un elemento de la corporación, relacionados en el homicidio del candidato a la presidencia municipal de Yurécuaro, Enrique Hernández Salcedo, registrado el día 14 de los corrientes.   Una vez que feneció el término constitucional, el juez de la causa consideró suficientes los elementos probatorios presentados por el representante social, para acreditar la probable responsabilidad del exdirector de Seguridad Pública Municipal de Yurécuaro, el ex subdirector y un ex elemento de la corporación, por su probable responsabilidad en grado de participación por omisión en el delito de Homicidio Calificado.   En relación a los hechos, se determinó que el mando policial y subalternos tuvieron conocimiento de que se atentaría contra la integridad del candidato; sin embargo, por instrucción del ahora exdirector de seguridad, no llevaron a cabo ninguna acción tendiente a evitarlo y sí en cambio, se desplazaron a la ciudad de La Piedad para que dos elementos del grupo delictivo, mismos que fueron identificados como “El Chuky” y Sergio “N”, consumaran el hecho, luego de que Hernández Salcedo encabezara un evento en la zona centro de la población de Yurécuaro.

BIBLIOGRAFÍA: https://www.quadratin.com.mx/principal/Dictan-formal-prision-ex-policias-relacionados-con-crimen-de-candidato/

Crean aplicación mexicana contra la discriminación sexual


CASO DISCRIMINACIÓN

CIUDAD DE MÉXICO (23/MAY/2015).- Para tres jóvenes, combatir la discriminación con el uso de sus conocimientos es una tarea diaria. Y es que siendo ingenieros en computación, Luis, Eduardo y Fabián no sólo desarrollaron una aplicación móvil para la comunidad homosexual, sino que dedican gran parte de su vida a luchar a favor de la libertad y en contra del rechazo.
Estos egresados de la UNAM crearon su empresa de innovación y transformación, la llamaron Clickyy se ha convertido en el hogar de la primera aplicación móvil mexicana que lucha a favor de la no discriminación.

AppJ es el nombre de esta aplicación móvil que facilita la vida de quienes pertenecen a la comunidad homosexual. Idea sugerida por su amiga Elizabeth Guillén,  perteneciente a la comunidad, quien les comentó sobre el rechazo que ella sufría en distintos lugares del DF.

“Elizabeth llegó con la idea, nos platicó el contexto y con el tiempo se convirtió en proyecto que fue dando forma. Hoy es parte del equipo de AppJ y toma las riendas de la aplicación”, menciona Fabián.
Tecnología que ayuda

Tras descargar gratis esta app en el celular, disponible en IOS o Android, es posible encontrar los lugares más cercanos al usuario, como restaurantes, bares, cafeterías o antros donde se crea un ambiente amigable hacia las personas de la comunidad LGBT(siglas de la comunidad lésbico-gay) y los puedes calificar.

Además, incluye un listado de servicios públicos como médicos, dentistas y abogados, los cuales ofrecen su trabajo sin discriminar preferencia sexual.

AppJ triunfó en el concurso The AppDate2014, como “la aplicación más requerida por el público”, donde cerca de 2 mil usuarios votaron por ella por ser útil, práctica y fácil de usar.

“Nos dio mucho gusto que en un concurso a nivel nacional fuera la gente la que votara por que se nos diera el premio. Eso nos incita a seguir trabajando y a mantener la lucha contra la discriminación”, asegura Eduardo.

La app

El nombre de AppJ viene de la relación entre la comunidad homosexual y la forma popular de llamarlos “jotas”. Esta app tiene la intención de darles a los usuarios libertad de jugar con la palabra.

BIBLIOGRAFÍA: http://www.informador.com.mx/tecnologia/2015/593661/6/crean-aplicacion-mexicana-contra-la-discriminacion-sexual.htm

lunes, 25 de mayo de 2015

Entre la ganancia y el bienestar social

Entre la ganancia y el bienestar social



La ética empresarial, fundamental en los Negocios

La ética empresarial, fundamental en los Negocios


Yo no creo en el #3de3

Salvador Camarena




El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y Transparencia Mexicana (TM) han lanzado una campaña para que los candidatos a puestos de elección popular revelen su declaración patrimonial, sus declaraciones de impuestos (las de los últimos tres años) y una declaración de intereses. (http://candidatotransparente.mx/#/)

Que me perdonen los amigos que tengo en esas respetadas organizaciones, y los muchos más que con entusiasmo apoyan esta iniciativa también conocida como #3de3, pero no creo que sirva de bendita la cosa.

Mis reservas frente al #3de3 es que parece diseñada para un entorno escandinavo, no para el país que acaba de ser rankeado en el lugar 58 de 59 en el revelador Índice Global de Impunidad creado por la Universidad de las Américas de Puebla y el Consejo Ciudadano de Seguridad de ese estado.

Varios autores han insistido en que ante los problemas de hoy conviene no alimentar ni la apatía ni el pesimismo de la sociedad. Una forma responsable de ello es no lanzar iniciativas que a pesar de la buena fe de sus promoventes pudieran, a final de cuentas y tras nulos o raquíticos resultados, incrementar el desencanto. Me temo que eso es lo que puede ocurrir con #3de3: presentar declaraciones no sirve de nada, pues apela a un sentido de la ética completamente ausente hoy en nuestra política. Van dos ejemplos.

–El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dio a conocer parte de su declaración patrimonial (enero 2013). La sociedad supo que tiene un palco en un estadio y unos terrenos. Dos años después dos reporteros (con malos editores) revelaron que ha vivido más de tres años en dos mansiones de un contratista. El funcionario responde que no ha hecho nada malo. El caso ni siquiera se convierte en escándalo. En resumen: dio una declaración patrimonial inverosímil y fue exhibido en un conflicto de intereses. ¿Hubo consecuencias? No. El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, cae en el mismo supuesto.
Cuando Carlos Puig le preguntó hace un mes sobre su casa de Malinalco comprada a un contratista consentido por esta administración, respondió que está “absolutamente tranquilo” y convencido de que actuó “correctamente”. Igualito que Osorio.

–Ayer supimos que el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, se autoperdonó al menos 14.9 millones de pesos en impuestos. Si ese funcionario hubiera llenado el #3de3 tendríamos sus comprobantes fiscales, pero lo que no sabríamos es que, según la denuncia publicada ayer en Reforma, se sirvió con la cuchara grande un perdón impositivo. Seguro hoy leeremos su desmentido diciendo que no hizo nada malo y que la empresa esa es de sus hermanos. Igualito que Osorio, que Videgaray, que…



Creo que el problema es que el Imco y TM pecaron de formalistas. Los políticos en general no tendrían problema con presentar esos papeles, pero serán declaraciones maquilladas (parafraseando al presidente Peña Nieto: los prestanombres son culturales). Y tenemos que hacernos cargo de que muchos políticos pagan favores y/o campañas y/o bienes en cachete, como le dicen al efectivo, por aquello del cash.



¿Queda entonces no hacer nada, cruzarse de brazos, resignarse a que en términos generales nuestros políticos son corruptos, no pendejos, etcétera?

Al contrario. Quizá el momento demande cosas como las que proponía hace una semana Miguel Treviño, quien en su artículo semanal repasó técnicas de resistencia civil (Manual para ahogar pillos, Reforma 20/04/15).


Ojalá me equivoque y #3de3 sirva de mucho. Hoy, sin embargo, creo que incluso existe el riesgo de que tan noble iniciativa sea usada como coartada por la legión de rufianes de nuestra política. Algo que sólo provocaría más enojo.


BIBLIOGRAFIA: EL FINANCIERO

La importancia de cultivar la ética profesional

Por: Liliana Llanos 






Facilita y permite que los actos de una persona se basen en principios y valores, lo que redunda en beneficio propio y de la sociedad. Se trata de la ética, conducta fundamental en toda actividad humana que promueve los comportamientos moralmente correctas que deben tener los individuos entre sí. No obstante, en el ámbito profesional, la ética busca regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión; pero cuando ésta no se aplica de manera correcta, puede afectar negativamente a otros. Por ello, la instauración de códigos deontológicos o disciplinarios en el trabajo resultan claves.

"Un profesional que no es ético puede generar consecuencias negativas en la vida de otras personas. A modo de ejemplo, si se es médico, abogado o político, se puede cambiar el destino de esa persona, de la familia y de la sociedad", dice Regina Zambrano, catedrática de Responsabilidad Social y Legislación Empresarial de ESPAE-ESPOL.

Para César Arjona, profesor de ESADE, la violación de códigos deontológicos afecta a la totalidad de la vida laboral y profesional, "ya que tales comportamientos pueden acarrear sanciones graves e incluso la expulsión de la profesión", asegura.

Agrega que no ser ético o trabajar en un entorno que no lo es "puede generar en grado variable consecuencias de todo tipo: problemas personales o de conciencia, falta de sentido del propio trabajo y, por supuesto, perjuicios de reputación para con colegas, clientes o la sociedad en su conjunto".







De acuerdo al académico, si bien en términos generales la ética se aplica en la actividad laboral, es muy difícil afirmar que el comportamiento moralmente correcto de los profesionales - más allá de lo que digan los códigos deontológicos- es frecuente.

"En general la ética profesional sí se aplica, dado que si existiera una inaplicación generalizada, es decir, si los profesionales actuaran por definición de manera inmoral, sería muy difícil que las profesiones pudieran ni siquiera funcionar", comenta Arjona.

Sin embargo y pese a que en todas las profesiones debería ejecutarse, el especialista sostiene que la necesidad de ser ético es más obvia en "aquellas que se ocupan de un bien público fundamental, como puede ser la salud, la educación, la justicia o el acceso a la información".

En concreto, enfatiza el experto español, "hay que prestar especial atención a aquellas profesiones que por su propio contenido exigen al profesional actuar de maneras que pueden ser éticamente problemáticas. El ejemplo más claro tal vez sea el de los abogados, cuyo principal deber es la defensa de los intereses de su cliente, intereses que pueden estar enfrentados con el interés general de la administración de justicia", señala.

Formación académica

De acuerdo a Zambrano, de ESPAE-ESPOL, si bien la ética con sus principios y valores es eterna, irrenunciable y necesaria, "es influenciada por la moral y sabemos que la moral cambia y se transforma acorde con las circunstancias de la vida misma".


Por otro lado, afirma la experta, la influencia de las nuevas tendencias de la ética actual también han transformado decididamente los aspectos más importantes de la vida: religión, costumbres, política, estética, entre otros. De ahí que la enseñanza de esta conducta sea fundamental, sobre todo en las academias insertas en sociedades pluralistas.

"La formación académica sobre ética es indispensable para los profesionales porque serán éstos los que representen el futuro de esa sociedad", señala Zambrano.

Arjona, por su parte, sostiene que este tipo de formación permite sensibilizar al profesional hacia la dimensión ética de su trabajo, darle herramientas conceptuales para enfrentarse a ella y ser consciente del sentido de su profesión y del papel social que juega.

"Conocer una teoría ética no hace que uno se vuelva mejor persona, de la misma manera que la formación académica sobre la ética profesional no logra por sí misma que el profesional actúe mejor éticamente", dice. "Pero este tipo de formación sí puede ayudar a cambiar actitudes, de una manera tal vez indirecta pero fundamental", asegura el profesor.


En ese sentido, Zambrano destaca que la enseñanza de la ética puede ayudar a reflexionar sobre cuál es el mejor comportamiento del ser humano, "con independencia o más allá de la moral que nos transmitió el entorno familiar o los principios religiosos y contribuye a dar, explicar o hacer reflexionar algo que debe empezar desde el mismo hogar".

ETICA PARA ECONOMISTAS

Por Leticia Sthefania Romero Chávez 





El programa del primer día de la reunión anual de la Asociación Americana de Economistas (AEA) contiene un debate sobre el papel que debe jugar la ética entre los economistas. A diferencia de los sociólogos, los antropólogos, los estadísticos y los políticos, los economistas no están obligados a suscribir ningún código de ética profesional. A pesar de esto, cerca de 300 economistas acaban de firmar una carta urgiendo a la AEA a adoptar algún tipo de código de ética que permita dirimir cualquier conflicto de interés que surja cuando estos profesionales opinen sobre temas que afecten a las industrias o compañías con las que tengan vínculos financieros. Los conflictos de interés son muy comunes en muchas profesiones, pero lo son aún más entre los economistas, pues estos se dedican a analizar asuntos que afectan a industrias particulares. Este es el motivo por el que algunas compañías les piden a ciertos economistas que se sienten en sus consejos administrativos o que se desempeñen como asesores. De igual modo, es muy común que el gobierno les pida que se involucren en las políticas públicas.




Estas oportunidades de trabajo les permiten a los economistas entender mejor lo que está ocurriendo en las diversas industrias; sin embargo, resulta pertinente que estos profesionales revelen sus filiaciones comerciales. Para los críticos de la profesión, no es coincidencia que muchos de los economistas financieros, comprometidos como asesores de firmas de Wall Street, se opusieran a regular el sector financiero. Es posible que, tras sus investigaciones, algunos de estos economistas hayan llegado honestamente a la conclusión de que es mejor desregular el sector financiero. Pero para el público es difícil de creer que los sueldos que reciben estos profesionales no tengan mayores repercusiones en los enfoques que adoptan y promueven. De hecho, la teoría económica moderna sostiene que los incentivos influyen en el comportamiento de la gente.

Normalmente, el público no sabe si el economista que escribe un artículo de opinión, que aparece en la TV o que testifica ante un comité parlamentario está vinculado de alguna manera u otra a determinada industria; y esto a pesar de que el economista en cuestión haya revelado públicamente sus diversas filiaciones. Por otra parte, es justo decir que no está claro si los compromisos adquiridos por los economistas influyen siempre en la opinión profesional de los mismos. Aun así, a los investigadores académicos ya se les está pidiendo que revelen cualquier tipo de filiación. Por su parte, el Buró Nacional de Investigaciones Económicas (NBER), la principal editorial de artículos en materia laboral, requiere que, al remitir sus artículos para su publicación, los autores revelen cualquier relación financiera que pueda
suponer un conflicto de interés. Asimismo, buena parte de las revistas especializadas se están tomando la molestia de investigar cuál es el origen de los fondos que se utilizan para financiar los diversos proyectos de investigación. 

Pero algunos observadores consideran que los economistas deben centrarse en problemas éticos que van más allá de los simples conflictos de interés. Según un libro que se publicará próximamente, el hecho de que los economistas siempre hayan abogado por las políticas de libre mercado se debe a que estos ignoran en buena medida que el mundo real y la teoría neoclásica económica van por caminos distintos. Por otra parte, los economistas deberían ser más humildes y admitir las limitaciones propias de su profesión, pues, por una parte, sus opiniones repercuten enormemente en la vida del hombre común; y, por la otra, la arrogancia de algunos economistas ha conllevado algunos de los peores casos de mala praxis profesional que se conozcan.


BIBLIOGRAFÍA:

Revista "The Economist"

Ética ambiental una responsabilidad social

Por María Concepción Bernal



Este trabajo se orientó a La Ética Ambiental la que surge como una reflexión derivada de la relación del hombre con la naturaleza y de la preocupación de su preservación como garantía del desarrollo de futuras generaciones.



Martínez, A. (2001), define “la ética ambiental como la reflexión racional y práctica sobre los problemas derivados de la relación del hombre con la naturaleza”. Se plantea entonces una redefinición de la ética vista no sólo como ocupada de los valores y normas del ser humano, sino aplicada a su interacción con todos los seres vivos y a su supervivencia. La que evidentemente está en entre dicho si la actitud de tirar desperdicios con descuido en playas, calles, ríos, entre muchos otros, no es modificada y se comienza a valorar el ambiente como habitad y como parte de la responsabilidad social de cada uno de los ciudadanos.
Entendiéndose la responsabilidad social como el hombre actuando de manera responsable ante el ambiente que lo rodea y asumiendo una moral acorde con este. El que no acata la norma y la ley de protección ambiental se convertiría entonces en un “delincuente ecológico”. Como propuesta de desarrollo del país se propone ejecutar el código de ética ambiental adecuado a cada región, siendo los ciudadanos los gestores de su cumplimiento.
Introducción

El presente artículo constituye un breve análisis, de la situación ambiental del mundo actual. Los cambios climáticos, la contaminación, la disminución de la capa de ozono, los frecuentes y devastadores temblores acontecidos entre el año 2009 y 2010, hechos observados a nivel mundial, de los que no escapa nuestro país Venezuela, merecen que el ser humano comience a reflexionar sobre su actitud ante el ambiente. Reflexionando hasta qué punto la acción irresponsable de tirar desechos sólidos en cualquier lugar, playas, ríos, montañas, calles, carreteras, avenidas, ha servido para acelerar estos procesos. Bajo la óptica de actuar con conciencia y valorar la relación de interdependencia ecosistémica. Demandando la responsabilidad que se debe asumir para garantizar la supervivencia del humano y de otras especies en el planeta tierra. Asumiendo un sistema de gestión donde se establezca un código de ética ambiental que de respuesta a la problemática emergente que se vive en la actualidad.

Se han desarrollado dos grandes momentos, la realidad ambiental y la ética ambiental como vía para garantizar una mejor calidad de vida. Al mismo tiempo se mencionan las referencias bibliográficas utilizadas para tal fin. Esperando crear conciencia y responsabilidad de los ciudadanos ante el medio ambiente que nos rodea.



Ética Ambiental la como Vía hacia una Mejor Calidad de Vida

Maya, A. (1990) plantea “que una sociedad Ambiental, será aquella sociedad que se construya a partir de valores ético-ambientales, que implican una descentración del problema de la vida a la vida humana, y que introduzca en su ética, el respeto y la responsabilidad a todas las formas de vida y a lo que la sustenta, dentro de una perspectiva sistémica, ecológica e integral”. De acuerdo a Maya, con la emergencia del hombre del medio ambiente se inician transformaciones del medio ecosistémico. El ser humano se caracteriza por elegir las respuestas que da ante una situación determinada, justo lo que lo diferencia de los otros animales, y en esas respuestas juega un papel muy importante el libre albedrío que lo caracteriza. La capacidad de tomar decisiones, que vista como una capacidad inherente a lo humano, lleva a las culturas a construir sus formas adaptativas de manera diversa.

En este orden de ideas unas son sociedades ambientales responsables y otras no; esto depende de la mayor o menor comprensión, conciencia y amor que cada cultura tenga de las formas de ser de la connivencia, entre el hombre y la naturaleza. Maya plantea que si los problemas ambientales han emergido de las prácticas culturales, tendrá que ser en el entramado de la cultura, y en él, el entramado de valores éticos, donde se construyan soluciones que necesariamente incluyen la puesta en diálogo ambiental de aspectos políticos, ecológicos, económicos, científicos, estéticos y tecnológicos.
Ramírez, R (1990) propone tres componentes, que constituyen las bases para una ética ambiental: la libertad, la responsabilidad y la solidaridad.

Asumiendo la libertad si existe un mínimo de respeto por el suelo común, que es la naturaleza, que hace posible las acciones libres de los hombres. La libertad es la base de la responsabilidad y la solidaridad; la libertad sólo es posible si hay una comprensión consiente de la naturaleza.

La responsabilidad, común denominador de todos los pensadores ambientales, es el segundo principio que plantea, por el principio de Jonas en cuanto a que el hombre debe responder por sus actos a la vida misma.

La solidaridad es el tercer principio para la construcción de una ética ambiental. Consiste en aceptar que los otros seres vivos, humanos y no-humanos, tienen el mismo derecho a la vida que cualquier otro ser, por lo que dilapidar, tirar o subutilizar destruir, el patrimonio de la tierra, expresa una ingratitud frente a la naturaleza y arriesga su supervivencia, por ende apuntando hacia la autodestrucción de la vida misma. En este sentido se debe agregar que la solidaridad incluye igualmente el estar ligado a la protección de la madre tierra. Estableciendo conscientemente el comportamiento ético que garantiza la supervivencia, de los seres humanos y de los seres que componen los ecosistemas.



Código de Ética Ambiental una Propuesta de Gestión y Desarrollo

En el marco del proyecto de Evaluación de Impacto Ambiental en Centroamérica, se realizó en Costa Rica, el 30 de junio del 2006, el Primer Foro de Expertos sobre ética, Calidad y Transparencia en la Evaluación Ambiental. Este encuentro se realizó en búsqueda de la creación de un “Código de ética para los gestores ambientales en Centroamérica”. Bajo la responsabilidad de la Comisión Desarrollo (CCAD) y ejecutado por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Y con la finalidad de adecuarlo a cada país en particular, sin embargo es necesaria la participación de diversos actores de la sociedad en especial de aquellos que por el tipo de labor que realizan afectan o impactan la armonía del ambiente. Y que al mismo tiempo se establezcan una serie de condiciones como:

La ejecución de un código de ética ambiental adaptado a la ley y a la norma local, donde la participación de Gobernaciones, Alcaldías, empresarios y ciudadanos comunes es fundamental para facilitar la protección del medio ambiente.
Generación de un proceso que asegure el cumplimiento de las normas locales, incluyendo las relacionadas con el manejo de desechos sólidos, reciclaje, eliminación y desecho de materiales peligrosos.
Gestionar el proceso a través de entes que se responsabilicen dentro de cada empresa, negocio, comunidad, en el cumplimiento en materia ambiental y que cumplan con la capacitación de manera adecuada respecto a los asuntos ambientales.
Generar responsabilidad en los medios de comunicación masiva ante iniciativas que permitan la creación de conciencia en la ciudadanía, permitiendo el desarrollo de micros donde se contribuya a la proliferación de los valores éticos ambientales.
Promoción de la ética ambiental en los centros educativos, donde se inculque en los niños, niñas, jóvenes, adolescentes y adultos, el amor por la naturaleza y se demuestre la importancia de la educación de adentro hacia fuera del aula, la Educación País.
Fomentar el trabajo honesto y responsable hacia la solución de los problemas de deterioro ambiental, con el objeto de proteger la salud y fomentar el bienestar de la población.
Buscar el equilibrio entre los distintos aspectos del desarrollo humano y la conservación de los recursos naturales, atendiendo a los derechos de las generaciones futuras.
El ciudadano común, el que vive en el barrio, en la urbanización, en la playa, en la montaña, entre otros lugares, debe sentirse gestor del cuidado de su ambiente, la educación debe salir de los climas organizacionales, debe salir de la casa al barrio, de la escuela a la comunidad, de la universidad al país. El pensar en ámbitos específicos nos ha limitado a normas para sitios específicos, ejemplo de ello la llamada “cultura del metro”, donde las personas apenas salen de ese recinto tiran en la calle los desechos que acumularon en su travesía. Debemos comenzar a educar por el bienestar común, por el mejoramiento de la vida dentro del país, dentro del planeta tierra, dentro del mundo globalizado interactuado de manera transdiciplinaria y colocando la metacognicción o reflexión del conocimiento en cada acto de nuestras vidas. Permitiendo así, la supervivencia de la especie humana, en concordancia con su ambiente natural. Sin invadir perjudicialmente el ecosistema.

Definitivamente la contaminación causada al ambiente por la basura amenaza la vida misma y de las “Nuevas Generaciones”. “Por ellos y para ellos”, vale la pena cambiar de actitud.



REFERENCIA BIBLIOGRAFÍCA

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La ética profesional como religación social. Hacia una visión compleja para el estudio de la ética en las profesiones

Juan Martín López Calva

Doctorado Interinstitucional en Educación, Departamento de Ciencias para el Desarrollo Humano, Universidad Iberoamericana Puebla. Boulevard del Niño Poblano 2901 Unidad territorial Atlixcáyotl, 72430 Puebla, Puebla, México. martin.lopez@iberopuebla.edu.mx.
  
Resumen



A partir de una descripción sintética del estado del arte de la investigación en el campo de la ética profesional y de los resultados preliminares del "Proyecto interuniversitario sobre ética profesional" en el que participan 15 universidades del país, el artículo plantea el concepto de religación social, desarrollado por Edgar Morin (2005), como un elemento que puede ayudar a comprender la ética profesional desde una perspectiva compleja. Asimismo, puede enriquecer los trabajos de investigación sobre el tema con una perspectiva que contemple el fenómeno ético en las profesiones desde una visión holística, dialógica y recursiva que está indisolublemente ligada a los demás deberes de religación humana. El artículo propone trascender la visión de valores profesionales como enfoque investigativo, y acercarse al fenómeno de la ética profesional desde el entramado complejo que constituye la toma de decisiones profesionales en el mundo de crisis–cambio–globalización de este siglo XXI.
Palabras clave: Ética, ética profesional, valores profesionales, complejidad, Edgar Morin.

Abstract
Based on a synthetic description of the "state of the art" in the field of "Professional ethics" research and the preliminary results of the "interinstitutional project on professional ethics" that involves 15 universities around the country, this article explores the notion of "social religation" developed by Edgar Morin (2005) as a key term that can help the understanding of "professional ethics" in a new, complex, holistic, dialogical and recursive perspective linked to the other "human religation duties" and always inserted in tensions and contradictions that all the professionals live in their decision making. From this new complex perspective, the article assumes the necessity to transcend the notion of "professional values" as a guide concept in research about "professional ethics" to make new research based on the moral decision making of professionals in a world characterized by the "curl": crisis–change–globalization.
Key words: Ethics, professional ethics, professional values, complexity, Edgar Morin.

I. Ética profesional: problemática y relevancia
El horizonte de crisis–cambio–globalización en que se encuentra el mundo hace que el tema de la educación en valores adquiera cada vez mayor relevancia. En esta primera década del siglo XXI, las investigaciones relacionadas con los valores en la educación y los programas de formación valoral han ido creciendo en número y en importancia dentro del sistema educativo nacional. De esta relevancia creciente dan cuenta las memorias de los últimos congresos nacionales de investigación educativa,1 la creación y constitución formal de la Red Nacional de Investigadores en Educación y Valores (Reduval)2 y la publicación de numerosos trabajos en revistas y libros especializados (por ejemplo: Ribeiro, 1999; Yurén, Navia y Saenger, 2005; Gárate, 2008; Alcántara, Barba y Hirsch, 2009).
En el nivel universitario, una de las vertientes relevantes de investigación dentro del campo de la educación en valores es la de la ética profesional, campo en el que se encuentran trabajando un buen número de académicos miembros de la Reduval.
Una revisión general de la investigación realizada en este campo de la "Ética profesional" (Hirsch, 2001, 2003, 2006; Benítez, 2009) revela que la gran mayoría de los proyectos se enfocan en buscar cuáles son los valores que declaran como importantes los estudiantes o profesores universitarios de licenciatura y posgrado, qué valores profesionales consideran los estudiantes o académicos de las distintas disciplinas que se tienen que formar o se están formando en los universitarios, qué valores están fundamentando los currículos de diferentes áreas o qué importancia le conceden a los valores los planes de estudio de las distintas instituciones de educación superior.
Un ejemplo relevante de investigación en este campo es el "Proyecto interuniversitario sobre ética profesional", que se ha venido trabajando por equipos académicos de 15 universidades del país, bajo la coordinación de la Dra. Ana Hirsch Adler del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) (Hirsch y López Zavala, 2008).
Las instituciones que participan desde el año 2006 en esta investigación son: Universidad Autónoma de Baja California, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Universidad Autónoma de Nuevo León, Universidad Autónoma de Sinaloa, Universidad de Guanajuato, Universidad de Yucatán, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Universidad de Monterrey, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Universidad Autónoma de Chiapas, CETYS Universidad (de Ensenada, Baja California), Universidad Veracruzana, Universidad Iberoamericana Puebla (UIA Puebla) y Universidad Nacional Autónoma de México.
El Proyecto ha venido explorando, a lo largo de tres años, las competencias y los rasgos de la ética profesional entre los universitarios de mayor nivel académico, que son los docentes y estudiantes de posgrado, a partir de la aplicación de un cuestionario elaborado y validado por la Dra. Hirsch en universidades españolas y en la UNAM.
La perspectiva de la investigación es empírica cuantitativa con algunos elementos de análisis cualitativo. Además, en este estudio se asume que existe una diversificación y desigual jerarquización de los valores ético–profesionales en las diferentes especialidades, maestrías y doctorados, y en las diferentes universidades que participan en la encuesta.

II. Profesión y humanización
En este proyecto de investigación se parte de la siguiente definición de profesión:
Una actividad social cooperativa, cuya meta interna consiste en proporcionar a la sociedad un bien específico e indispensable para su supervivencia como sociedad humana, para lo cual se precisa el concurso de la comunidad de profesionales que como tales se identifican ante la sociedad (Cortina, 2000, p. 15).
Esta definición tiene claramente expresada la dimensión ética que está implícita en todo quehacer profesional y el sentido social cooperativo que define a toda actividad profesional. La profesión es, por definición, una actividad ética que busca construir un bien específico en la sociedad, un bien que es indispensable para poder llamar a la sociedad, "sociedad humana". Este ejercicio precisa el concurso de una comunidad de profesionales que se identifiquen y que construyan una identidad social.
Pero la realidad actual de la formación profesional parece ser otra. En efecto, la formación profesional parece más bien ser parte del problema y no parte de la solución al "largo ciclo de decadencia" (Lonergan, 1999; p. 284) de nuestra civilización.
La triste realidad de las universidades es que, como afirmaba Gorostiaga están formando "profesionales exitosos para sociedades fracasadas".3 En este sentido parece ser que no se encuentra operando en la realidad de los profesionistas una visión ética de la profesión, puesto que no se está buscando el ejercicio de una actividad social cooperativa, sino de prácticas altamente competitivas. Tampoco se está orientando hacia la construcción de un bien específico que la sociedad requiere, sino hacia el beneficio económico personal de los grupos que tienen acceso a la formación universitaria.
El proyecto interuniversitario define la ética profesional como:
La indagación sistemática acerca del modo de mejorar cualitativamente y elevar el grado de humanización de la vida social e individual, mediante el ejercicio de la profesión. Entendida como el correcto desempeño de la propia actividad en el contexto social en que se desarrolla, debería ofrecer pautas concretas de actuación y valores que habrían de ser potenciados. En el ejercicio de su profesión, es donde el hombre encuentra los medios con que contribuir a elevar el grado de humanización de la vida personal y social (Fernández y Hortal, 1994, p. 91).
La ética profesional entendida como esta permanente indagación que busca mejorar cualitativamente el grado de humanización de la vida social e individual es una actividad en la que la praxis profesional, el discurso sobre esa praxis y la reflexión filosófica y sociológica sobre ella están inseparablemente unidos.

El proyecto de investigación se ubica en el centro de este bucle, al perseguir la indagación acerca del discurso de los estudiantes y profesores de posgrado –todos ellos profesionales en ejercicio– acerca de lo que consideran que debe ser un "buen profesional".
La pregunta abierta ¿Cuáles son, según su opinión, los cinco rasgos principales que definen a un buen profesional?, se responde de distinta manera, desde las perspectivas de los sujetos encuestados en las 15 universidades que participan en el proyecto y las 12 que contribuyeron con un capítulo en el libro coordinado por Hirsch y López Zavala (2008) que presenta los resultados preliminares de la investigación. Las respuestas diversas parecen ser altamente coincidentes con el sustento y el discurso filosófico–pedagógico–ético–social que plantean los idearios de cada una de las universidades y con el contexto en el que se realiza la formación de posgrado en dichas instituciones.
Se puede decir, entonces, que a partir de las definiciones y los modelos de cada institución, se han ido construyendo representaciones sociales (Moscovici, 2001) que identifican las respuestas de los profesores y estudiantes de cada universidad ante esta pregunta abierta. Es así que por ejemplo, en la Universidad Iberoamericana (UIA) Puebla los rasgos de un buen profesional se orientan mayoritariamente hacia lo que en la definición del proyecto se llama: competencias éticas y se ubican en el último lugar las competencias sociales. Esto podría ratificar los resultados de la investigación con egresados de la UIA Ciudad de México, que coordinó Muñoz Izquierdo hace unos años (Muñoz, Rubio, Palomar y Márquez, 2001), en la que se muestra que los estudiantes reciben un fuerte impacto en su formación profesional, respecto a los valores humanos personales, pero no tienen suficiente desarrollo en cuanto a la valoración de aspectos relacionados con el compromiso social y la justicia, que son eje fundamental en el ideario de dicha universidad.
En la Universidad Autónoma de Chiapas, por ejemplo, las competencias con mayor valoración son las cognitivas, seguidas de las afectivo–emocionales. En la Universidad Autónoma de Tamaulipas ocupan el primer lugar las afectivo–emocionales y en la UNAM parece haber un equilibrio axiológico entre los cuatro tipos de competencias aunque también se valora por encima de las demás la competencia cognitiva.
La investigación continuará trabajando en el establecimiento de comparaciones entre el discurso sobre ética profesional obtenido en las distintas universidades, tomando en cuenta no solamente la pregunta abierta sobre los rasgos de un buen profesional, sino también los resultados de la escala de actitudes del cuestionario aplicado, del que se obtendrán datos cuantitativos que complementen lo que se reporta en el libro coordinado por Hirsch y López Zavala (2008).
Es importante explicitar que esta investigación –como la mayoría de las encontradas en las memorias de congresos y libros publicados en este campo– está situada en el análisis de los valores que declaran los estudiantes y profesores de posgrado y no aporta resultados en cuanto a la ética realmente vivida por ellos. El trabajo de investigación basado en este concepto de valores profesionales es, de cualquier modo relevante, porque como se mencionó, existe una relación dialógica indisoluble entre la praxis, el discurso y el análisis reflexivo en el terreno de la ética profesional, que puede ser entendida también como el:
Conjunto de aquellas actitudes, normas éticas específicas y maneras de juzgar las conductas morales, que la caracteriza como grupo sociológico. Fomenta, tanto la adhesión de sus miembros a determinados valores éticos, como la conformación progresiva a una tradición valorativa de las conductas profesionalmente correctas. Es, simultáneamente, el conjunto de las actitudes vividas por los profesionales y la tradición propia de interpretación de cual es la forma correcta de comportarse en la relación profesional con las personas (Franca–Tarragó, como se cita en Pérez, 1999, p. 51).
Desde esta definición de ética profesional se puede ver cómo, la tradición práxica y discursiva de un gremio profesional genera una tradición valorativa, a partir del ejercicio concreto de la profesión y de la manera en que se va construyendo la interpretación aceptada en cada gremio profesional sobre las conductas que son válidas o correctas desde una perspectiva moral.
Sin embargo, resulta muy relevante para los fines de este trabajo, destacar que esta tradición valorativa que sirve de referente discursivo a los distintos gremios profesionales sobre los valores profesionales aceptados o deseables, no es necesariamente la que va a determinar las decisiones concretas de los profesionales en su práctica cotidiana.
¿Cómo encontrar otros referentes que puedan orientar la investigación sobre la ética profesional desde una perspectiva compleja, y que permitan dar cuenta de los dilemas y las contradicciones éticas que enfrenta todo profesional en la toma de decisiones concretas, en casos específicos más allá de los códigos deontológicos o las tradiciones valorativas establecidas en cada campo?
La respuesta de este trabajo se fundamenta en los conceptos de deberes de religación humana y, específicamente, de religación social que desarrolló el francés Edgar Morin en su obra (2005).

III. Ética y religación humana: los deberes fundamentales en la vida moral
Edgar Morin (París, 1921) es considerado uno de los teóricos de mayor relevancia en el campo del llamado pensamiento complejo. Este enfoque tiene como punto de partida fundamental la necesidad urgente de un cambio en la racionalidad científica y en la vida cotidiana, para trascender la visión simplificadora que la cultura y que tiende a separar, dispersar y desunir los elementos de las distintas realidades problemáticas, para analizarlos; pero al hacerlo los descontextualiza y los saca de su ámbito de relaciones. Por ello produce comprensiones distorsionadas de los fenómenos. La lógica disyuntiva que tiende a simplificar los fenómenos, a verlos desde una sola perspectiva y disciplina y a excluir el desorden, que es parte fundamental de la propuesta moriniana de complejidad: la realidad natural y humana está siempre regida por la dinámica orden–desorden–interacciones–organización. Para comprenderla es necesaria una visión que articule todos los elementos inseparables de un fenómeno. Como afirmaba Pascal (1976), tener como imposible entender el todo sin comprender las partes y comprender las partes sin entender el todo de los fenómenos de la realidad. Es necesaria pues, una lógica de conjunción y no de disyunción, así como una racionalidad capaz de incluir y lidiar con el desorden y no solamente con el orden en los fenómenos naturales, humanos y sociales, incluyendo por supuesto el campo de la ética: "La ética se manifiesta para nosotros, de manera imperativa, como exigencia moral" (Morin, 2005, p. 19).
Para Morin (2005), el primer fundamento de la ética está sustentado en la experiencia existencial común que es compleja. Existe en todo ser humano una exigencia moral interior sentida, que constituye un imperativo del espíritu del individuo–sujeto, que se mueve internamente como una obligación moral. Esta experiencia es propia del individuo, pero proviene tanto de una fuente interior –el espíritu humano–, como de una fuente exterior –la cultura en la que se nace y se vive–, y de una fuente anterior –la herencia recibida genéticamente–. Como dice Morin (2005), estas tres fuentes están ligadas entre sí y conforman el dinamismo ético humano. Es imposible aislar estas tres fuentes, aunque se pueden y deben distinguir para fines de análisis.
De esta exigencia moral, que nace de las tres fuentes ya descritas, emergen todos los valores y elementos constitutivos más elaborados y complejos que se podrían considerar propiamente humanos, incluyendo por supuesto los valores profesionales. Todos estos elementos constitutivos de la estructura moral humana están arraigados en este imperativo moral fundamental, que es el fruto de la organización biológica básica de los sujetos humanos, es decir, que depende de la estructura físico–química y orgánica que constituye a los seres humanos en tanto organismos vivientes. De esta manera, como dice Morin (1981, p.135): "La conciencia (moral), la libertad, la verdad, el amor, son frutos, flores...los fines sublimes a los cuales nosotros nos abocamos, son las eflorescencias de sistemas de sistemas de sistemas, de emergencias de emergencias de emergencias".
Esta es la paradoja fundamental de la autonomía y de la libertad humana: que al mismo tiempo que depende totalmente de la organización biológica y de sus procesos físico–químicos, los trasciende.
La autonomía humana surge como una emergencia en un mayor nivel de complejidad, de la autonomía fundamental del sujeto viviente a lo que Morin denomina el "autos", y que consiste fundamentalmente en esa capacidad de toda organización viviente para situarse en el centro del mundo y para operar centrado en la búsqueda de su supervivencia. Este "autos" genera el principio de introversión que genera el egocentrismo del sujeto viviente. La autonomía del sujeto viviente se sustenta en este centramiento en sí mismo, en un para–síque, sin embargo, es capaz de transformarse en un para–todos, de abrirse a los demás seres –sin dejar de ser para sí–, generando el principio de altruismo. En ese sentido, dice Morin (1997, p. 64):
Esto podemos empezar a comprenderlo a partir del momento en que un ser viviente se convierte en una exigencia existencial para otro (...) la exigencia existencial del otro introduce literalmente al ser egocéntrico en las interdependencias y las interretroacciones policéntricas/acéntricas.
Por su carácter computante, toda organización viviente implica una toma de decisiones, aunque sea a nivel elemental y no consciente, ni propiamente libre. Esta decisión se presenta cuando se procesa información para organizar y mantener la vida y su interacción con el ecosistema; existe una alternativa o incertidumbre y, por tanto, existe posibilidad de elección. En esas situaciones la computación del organismo viviente se encuentra sujeta a una necesidad de "toma de partido" por una opción u otra, en la que "juega un papel lo aleatorio pero no solamente es aleatoria, puesto que el mismo proceso computante reconoce la incertidumbre y participa en esta elección" (Morin, 1997, p. 192).
Pero esta actividad computante, en su dimensión de toma de decisiones, implica que el sujeto viviente se constituya a sí mismo como "distribuidor de valores", una característica lógico–ética fundante derivada de su misma estructura simultáneamente ego–auto–céntrica y auto–trascendente, que hace que toda computación del ser sujeto sea "al mismo tiempo que un acto de cálculo y de cognición, un acto de distribución de valores, polarizados entre lo verdadero/falso, lo útil/nefasto, lo bueno/malo" (Morin, 1997, p. 198).
Este carácter de distribuidor de valores, que define a todo sujeto viviente, es el que aporta la base biológica para pensar la ética humana. Si bien es claro que este acto de distribución de valores, en sus etapas más elementales, no es todavía un acto plenamente moral por no ser un acto consciente.
De esta manera, la perspectiva moriniana de la ética arraiga la noción de la ética en la estructura de la vida biológica, sin reducirla a esta dimensión. Este arraigo asume plenamente las contradicciones que surgen de la estructura misma del ser viviente, que se manifiestan también en esta dimensión de la existencia y que nacen del hecho de que "cada ser viviente integrado en un ser de grado superior (la célula en el organismo, la hormiga en el hormiguero), está condenado a la vez al egoísmo y al altruismo" (Morin, 1997, p. 244).
La libertad real, la libertad humana que son limitadas, se ejercen, crece y se desarrolla o decrece y se atrofia en el rejuego dialógico entre egoísmo y altruismo que es propio del sujeto viviente y también, de una manera consciente y más compleja, del sujeto humano.
Para Morin todo acto moral es un acto de religación: con otro al que se reconoce como semejante, con una comunidad cercana, con una sociedad y con la especie humana como tal (Morin, 2005, p. 21). Se podría decir que esta religación con lo exterior nace –por este rejuego entre altruismo y egoísmo– de una religación inicial profunda del sujeto con su propio ser.
La visión del acto moral como acto de religación es un fundamento central en la ética de Morin (2005). Todo lo que contribuye a esta religación es lo que sería éticamente deseable. Lo bueno y todo lo que destruye esta religación, todo lo que separa –"diabolus" dice él, es precisamente el que separa– es lo indeseable, lo malo, lo que desvía el curso de la existencia de lo que sería una buena vida humana.
La religación surge del principio de inclusión que funciona en todo sujeto. Por ella, el individuo es capaz de abrirse al otro, de vivir la amistad y el amor, y de desarrollar el altruismo, de inscribirse en un grupo y de construir comunidad. Para que este proceso pueda desarrollarse es necesario que exista un equilibrio en tensión entre la autonomía individual y la solidaridad, entre el sano funcionamiento del principio de exclusión y el de inclusión.
En el volumen VI del Método, dedicado a la Ética, Morin (2005) analiza el proceso de desenvolvimiento de la autonomía individual en la modernidad de Occidente y cómo este proceso, al descuidar el otro polo de la solidaridad, generó una especie de privatización de la ética, que hizo decrecer la solidaridad y la responsabilidad social de los individuos y creó sociedades individualistas, con una distancia creciente entre la ética individual y la ética de la ciudad, así como el consecuente deterioro de la religación entre los seres humanos. Este deterioro de la capacidad de religación social en las sociedades modernas, aunado al proceso de autonomización de las ciencias que crecieron sustentadas en la separación disyuntiva entre el juicio de hecho (que se considera la base del conocimiento científico) y el juicio de valor (que se considera ajeno al proceso de la ciencia, por la propia separación del sujeto respecto a su conocimiento) y al proceso de desenvolvimiento desarticulado y paralelo entre las dos culturas –la de las ciencias duras y la de las humanidades– generó la crisis de fundamentos en la que se encuentra el mundo actual respecto a ética.
Esta crisis de fundamentos presenta algunas características que se pueden experimentar en el mundo actual:
Aumento del deterioro del tejido social en innumerables campos, debilitamiento del espíritu de cada uno, del imperativo comunitario y de la ley colectiva; fragmentación y algunas veces, disolución de la responsabilidad en la compartimentación y en la burocratización de las organizaciones y empresas; un aspecto cada vez más exterior y anónimo de la realidad social en relación con el individuo; hiperdesenvolvimiento del principio egocéntrico en detrimento del principio altruista; desarticulación del vínculo entre individuo–especie; desmoralización que culmina en el anonimato de la sociedad de masas, en la avalancha mediática y en la supervalorización del dinero (Morin, 2005, pp. 27–28).
Ahora mismo la humanidad se encuentra en medio de una crisis de fundamentos y padeciendo los rasgos causados–causantes que manifiestan estos signos en todos los campos de la vida humana, incluyendo el de la ética profesional.
Este proceso genera y es generado por un hiperdesenvolvimiento del individualismo que "conduce al nihilismo que produce sufrimiento" (Morin, 2005, p. 28). Deja al sujeto humano individual y a la sociedad entera totalmente en el vacío que provoca la falta de sentido y la imposibilidad siquiera de intentar una búsqueda del mismo.
Dado que la ética está basada fundamentalmente en el proceso de religación humana, la crisis actual de fundamentos puede sintetizarse como una crisis de religación. Crisis de religación entre el individuo y otros individuos, entre el individuo y la sociedad, entre el individuo y la especie humana.

IV. Ética profesional como religación social: hacia una visión compleja
La ética profesional que se desarrolla y evoluciona o involuciona a partir de las influencias del contexto social amplio, está fundada como toda ética, según Morin (2005), en una exigencia o deber de religación. Esta religación se da con el mismo sujeto, con los demás, con la sociedad y también con la especie humana.
Las definiciones de ética profesional que se encuentran en el sustento de la mayoría de las investigaciones recientes sobre el tema (Hirsch, 2001–2002, 2002a, 2002b; Amaro et. al., 2008; Kepowicz, 2007) y en particular en el proyecto interuniversitario descrito sintéticamente en la segunda sección de este artículo, tienen sobre todo relación con el deber de religación social, es decir, con el ejercicio de una actividad que busque generar un bien social, con el hecho de que el profesionista individual aporte a través de su práctica un beneficio a la sociedad en la que vive.
Sin embargo, los resultados de dichas investigaciones muestran contradicciones evidentes en lo que declaran los profesionistas entrevistados. Dado que en su noción de lo que debe ser un buen profesional se encuentran valores éticos como la honestidad o la responsabilidad pero no se presentan valores ligados al beneficio social, se declaran como importantes valores ligados al conocimiento y la destreza técnica, pero no se valoran tanto los relativos al bienestar colectivo. Se identifican también valores ligados a lo que en el proyecto se denomina "competencia afectivo–emocional" –que tienen que ver con necesidades afectivas individuales–, pero se dejan muy por debajo las relativas al bienestar común.
Estos resultados son plenamente consistentes con la caracterización de la crisis de fundamentos éticos que hace Morin (2005): aumento del deterioro del tejido social, debilitamiento del imperativo comunitario y de la ley colectiva; fragmentación y algunas veces, disolución de la responsabilidad debida a la excesiva compartimentación y burocracia de las organizaciones y a la sobrevaloración del dinero.
La aplicación del concepto de religación social a la definición y caracterización de la ética profesional podría aportar elementos muy relevantes para comprender el fenómeno que viven los profesionales hoy en día dentro de un contexto complejo. Dicho fenómeno se explica por la era de hierro planetaria en que se encuentra la humanidad, más que por una pérdida de valores profesionales o por una necesidad de recuperar valores o de insertar cursos de ética profesional en los planes de estudio –sobre todo si estos cursos se entienden como la enseñanza de valores profesionales derivados de la tradición valorativa de cada gremio–. La realidad de hiperdesenvolvimiento del principio egocéntrico con el consiguiente deterioro del principio altruista es mucho más compleja que el hecho de asumir o no un discurso ético, derivado de los códigos de comportamiento tradicionalmente aceptables en cada profesión.
Entender la ética profesional fundamentalmente como religación social tendría que llevar a los investigadores y a los teóricos del tema a mirar esta dimensión dentro del contexto multidimensional de las exigencias de religación que experimenta todo ser humano y son base de la vida ética. Todo profesional vive también inmerso en una experiencia de religación individual –principio egoísta– que lo hace velar por su propia supervivencia y hacerlo mucho más enfáticamente en una época de "competencia salvaje" derivada del desarrollo de la globalización del mercado sin globalización de lo humano. Todo profesional vive también la experiencia del deber de religación con los suyos, el deber genocéntrico que lo hace actuar a veces hacia el respeto a su propia tradición y a sus antepasados por encima del bienestar social. Todo profesional tiene además un compromiso como miembro de la especie humana, un deber antropocéntrico que debería orientarlo hacia acciones y decisiones que privilegien la necesidad de salvar a la humanidad, realizándola incluso por encima de lo que conviene a la sociedad a la que pertenece o de lo que prescriba la tradición valorativa de su gremio.
Pero además, es necesario considerar que "el problema ético surge cuando dos deberes antagónicos se imponen" (Morin, 2005, p. 47). El profesional en el actual cambio de época está siempre cruzado por contradicciones que se vuelven auténticos dilemas morales, si toma en serio su compromiso social desde la profesión.
Existen deberes antagónicos que coinciden y chocan entre sí cuando un profesional persigue comportarse éticamente hoy. ¿Cuántas veces lo que es mejor para uno producirá un daño a la sociedad? ¿Cuántas veces en la vida humana entran en contradicción lo que es más ético hacer, visto desde la religación social, y la forma más ética de actuar, vista desde la religación con la especie humana? ¿Hasta dónde lo que hace honor a nuestra herencia puede ser inconveniente para el propio bienestar?
Este tipo de contradicciones no están previstas en la mayor parte de la investigación sobre ética profesional, y constituyen un campo fértil de trabajo para futuros proyectos en esta línea. La ética profesional que esté a la altura de nuestros tiempos más que indagar acerca de los valores que se declaran, debe hacerlo sobre las contradicciones y tensiones morales que enfrentan los profesionales en un mundo cada vez más complejo y global: "Así, como el pensamiento complejo, la ética no escapa del problema de la contradicción. No hay imperativo categórico único en todas las circunstancias", plantea Morin (2005, p. 47), y este es un asunto que no está incluido explícitamente en la investigación dentro del tema de la ética profesional. La indagación acerca de los criterios de decisión y los modos de actuar del profesional en distintas circunstancias, puede ser otra perspectiva de análisis mucho más acorde con las éticas de la toma de decisiones, que responden con mayor precisión a la problemática ética a la que se enfrenta un profesional en nuestros días.
¿Cuáles son las contradicciones que enfrentan los profesionales en un sistema que considera la estética, la comodidad, el confort y la ganancia económica por encima de valores fundamentales en el discurso ético de las distintas tradiciones profesionales? Esta pregunta puede ser investigada si se asume la perspectiva ética compleja de Morin más allá de la visión de los "valores profesionales" que es la dominante en el campo de la Ética profesional hoy en día.

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Notas
1 Las memorias de los Congresos Nacionales de Investigación Educativa, del COMIE se encuentran en versiones electrónicas en: http://www.comie.org.mx/v1/sitio/portal.php?sec=SC02&sub=SBS.
2 Para mayor información sobre Reduval, consultar: http://www.reduval.org/.

3 Esta frase no está publicada en ningún artículo del Dr. Gorostiaga, pero fue repetida en diversas ocasiones en cursos y conferencias impartidas por él en la Universidad Iberoamericana de Puebla, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente y otras universidades jesuitas de México en los años 2000 y 2001